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Metodología y verificación

Cada calculadora de este sitio se construye siguiendo el mismo procedimiento. Lo explicamos entero para que puedas juzgar por ti mismo si el resultado merece tu confianza.

1. La fórmula se elige antes de escribir el código

Partimos siempre de una fórmula publicada y verificable: una definición matemática estándar, una norma técnica, una recomendación de un organismo oficial o una convención contable de uso general. La fórmula concreta aparece en la propia página de la herramienta, en la sección «Fórmula», con las variables nombradas.

Si un cálculo admite varios criterios aceptados, lo decimos y explicamos cuál hemos aplicado. Por ejemplo, en el índice de masa corporal usamos la clasificación de la Organización Mundial de la Salud; en el metabolismo basal, la ecuación de Mifflin-St Jeor, indicando que existen alternativas como Harris-Benedict.

2. El cálculo se escribe en código versionado, nunca en la base de datos

Las fórmulas viven en archivos de código revisables, no en registros de una base de datos. Esto importa por dos motivos: cualquier cambio queda registrado y no existe ninguna vía para que un contenido editable altere el resultado de un cálculo.

Ningún número de este sitio lo produce un modelo de lenguaje. Los resultados salen de operaciones aritméticas deterministas: los mismos datos de entrada dan siempre exactamente el mismo resultado.

3. Cada herramienta se comprueba contra casos conocidos

Antes de publicar, el resultado se contrasta con ejemplos cuya solución se conoce de antemano: valores de referencia de la literatura, ejemplos resueltos de fuentes oficiales o cálculos hechos a mano. Se prueban además los casos límite, que son donde fallan las calculadoras mal hechas: divisiones por cero, valores negativos, cero, fechas imposibles y magnitudes fuera de rango.

El ejemplo resuelto que ves en cada página no es decorativo: es uno de esos casos de prueba, con sus números reales.

4. La doble implementación actúa como control cruzado

Casi todas las herramientas están implementadas dos veces: una en el navegador, para que el resultado sea inmediato, y otra en el servidor, como respaldo cuando no hay JavaScript. Ambas implementaciones tienen que dar el mismo número. Esa duplicidad, que existe por razones de usabilidad, funciona también como una verificación cruzada permanente.

5. Lo que no hacemos

  • No inventamos rangos, baremos ni tablas «de referencia» sin fuente.
  • No publicamos una herramienta cuyo contenido no esté revisado en los cuatro idiomas del sitio.
  • No usamos traducción automática: cada idioma se redacta por separado, porque una fórmula puede ser universal pero los ejemplos, la moneda y la normativa no lo son.
  • No añadimos calculadoras casi idénticas para captar más búsquedas.

6. Revisión y actualización

Las herramientas que dependen de valores que cambian —tipos impositivos, tramos, referencias oficiales— se revisan cuando cambia la normativa correspondiente. Cada página muestra su fecha de última actualización, y esa fecha se mueve sólo cuando el contenido cambia de verdad.

Las herramientas puramente matemáticas no necesitan actualización: la fórmula del área de un círculo no cambia.

7. Limitaciones que conviene tener presentes

Una calculadora resuelve el caso general. Tu caso puede tener particularidades que ninguna herramienta genérica contempla: una deducción fiscal específica, una condición médica, una norma local. Por eso cada página explica la fórmula: para que puedas ver qué se ha tenido en cuenta y qué no.

Los resultados son orientativos. Antes de una decisión con consecuencias económicas, legales, de salud o de seguridad, contrasta con un profesional.

8. Cómo avisarnos de un error

Si encuentras un resultado que no cuadra, dínoslo a través de la página de contacto e indícanos la herramienta, los datos que introdujiste y el resultado que esperabas. Los errores de cálculo se corrigen con prioridad sobre cualquier otra tarea.